Periodoncia

Periodoncia

Existe la idea equivocada de que el sangrado de encías es normal. Esta afirmación es totalmente errónea. Si sangra la encía, significa que hay una actividad bacteriana que provoca inflamación de las encías y puede, en los casos más avanzados, acabar originando la pérdida de dientes.

Las enfermedades periodontales tratables por la periodoncia son:

  • La gingivitis
  • La periodontitis (piorrea)

Son muy frecuentes y se producen por las bacterias que tenemos en la boca y que podemos transmitirnos de unos a otros y por una susceptibilidad genética a padecer la enfermedad. Cuando estas bacterias no son eliminadas correctamente, afectan a las encías causando una inflamación que se traslada por debajo de la misma destruyendo el hueso y los tejidos que soportan los dientes, empeorando el pronóstico de los dientes.

Ante la presencia de sangrado e inflamación es preciso confirmar la presencia o ausencia de enfermedades periodontales. Una vez diagnosticada se debe realizar la fase básica del tratamiento periodontal, que se trata de los raspados y alisados radiculares. Se trata de una técnica no quirúrgica en la que se eliminan las colonias bacterianas, mediante una profilaxis profunda para eliminar el sangrado y la inflamación y estabilizar la pérdida de hueso.

Un injerto de encía está indicado en aquellos casos en los que queda expuesta la raíz del diente por una retracción de la encía o por encías retraídas. Consiste en una intervención quirúrgica con anestesia local utilizando técnicas de microcirugía. En la mayoría de casos, es necesario tomar encía del paladar e injertarla en la zona en la que pretendemos cubrir la raíz. Se trata de un acto quirúrgico muy poco traumático con un post-operatorio excelente y molestias prácticamente inexistentes. Existen sustitutos artificiales de encía que tienen resultados satisfactorios y predecibles.

En los casos más avanzados con más pérdida ósea debemos manipular la encía, acceder debajo de la misma y así descontaminar las raíces dentales donde se ha depositado, en forma de cálculos endurecidos, la flora bacteriana bucal.

Cuando es necesario podemos aplicar técnicas de regeneración periodontal para recuperar parte del hueso perdido. En la actualidad, se utilizan biomateriales derivados de proteínas de nuestros dientes que nos permiten regenerar el hueso con un resultado satisfactorio cuando las condiciones anatómicas del paciente son favorables.